No puedo describir con palabras lo que acabo de vivir.
Una constelación, sí. Con gente que no me conocía hasta hoy. Con gente que eligió tomarse tiempo de su día para ayudarme a sanar lo que tenía que sanar.
Quería constelar a mi niña. A la Majo de 5 años, la que fue glopeada por su mamá, la que fue obligada a tocar el miembro de su abuelo y otras cosas más que hicieron que la memoria de mi infancia se borrara para protegerme. No recuerod nada de mi infancia. Muy pocas cosas. Aparentemente ese fue mik subconsciente tratando de quitar los recuerdos que me podrían matar en vida.
Hablé de mi abuelo. Hablé de mi infancia. De la humillación.
Había una persona que representaba la majo de hoy, la majo niña, mi corazón, la humillacón, mi abuelo, el problema y la solución. Siete personas que dispusieron sentirlo todo.
Para no olvidar la historia: yo fui abusada de niña. La persona que me representaba a mí de niña comenzó a vomitar. La consteladora dijo que esto era porque probablemente el abuso vino por la boca (sexo oral). La que representaba a mi niña vomitó y vomitó por varios minutos. Vio muchísimo dolor. La que representaba el problema mencionó un dolor grande en los hombros, como si la estuvieran jalando. Y la que representaba a la Majo adulta tuvo una migraña y dolor de ojos tremendos. Sí, yo tengo migraña visual. Me sorprendió cómo esta persona, que nunca me vio en carne y hueso, podía sentir lo que yo sentía. Mis migrañas estuvieron muy fuertes últimamente también. Mi corazón quedó bastante callado, y lloraba. Una chica se fue porque no pudo con el tema. Quien representaba el problema relató como si hubiera habido una mujer en mi familia que le cortó los brazos a un hombre a causa de un abuso sexual. El hombre se sintió totalmente inútil al no tener brazos. Me sorprendió pensar que cuando yo entro en pánico, me corto los brazos. La chica que representaba la humillación tenía a tres entes alrededor de ella, uno era un ángel, otro una mujer y otro un hombre. Le pedían a la humillación que los viera. Esta chica luego quiso prender una vela para reconciliar la humillación con el silencio familiar y le costó 13 cerillos prender la vela.
En la reconstrucción aprendí que mi abuelo también fue abusado en su infancia. Que este dolor lleva muchísimas generaciones... según la participante que representaba el problema, al menos unas 8 generaciones. Que el abuso sexual entre familia era algo normal en las dos familias (la de mi madre y la de mi padre)
Que mi abuelo nunca supo el daño que me había hecho a mí o a mi mamá. Y sí, mi mamá aparentemente también fue abusada por mi abuelo. Él no sabía el daño que había hecho, y no podía trascender su alma hasta que no se sanara esta herida mortal. Que yo vine a cortar con el ciclo. Esto ya me lo había dicho mi amiga Brendu en mi primer sesión de registro akáshicos, que venía a cerrar un ciclo importante en mi linaje. Hoy se repitió este tema.
Hicimos un trabajo de reconciliación, mi abuelo me devolvía mi inocencia, yo le devolvía su dignidad.
Por primera vez recordé con cariño ese abuelo divertido, gracioso, intrépido. "Barullo". No todo es obscuridad, ni una persona es enteramente buena o enteramente mala. Barullo hizo lo que pudo. No sabía las repercusiones de lo que hizo. No sabía cómo podía arruinarle a vida a la gente que ama. Hoy, habiéndolo aprendido, pudo ir en paz a los brazos de mi abuela.
Gracias Luigi. Gracias por estar abierto a escucharme, a verme, a que sanemos juntos.
Una historia de abuso que hoy termina. Una historia de amor que hoy comienza. Amor a una misma, a la alegría misma de vivir, amor al amor mismo.
La persona que representaba la solución dijo justamente que el amor propio comienza cuando le devuelvo la humillación al linaje. Cuando me doy cuenta que el "por qué a mí" fue porque yo era la que tenía que sanar por las futuras generaciones. Yo represento la valentía, eso lo sé. Y cargaba un trabajo muy duro. Amor es saber que nada de todo esto es mío ni me pertenece. Fue como sucedieron las cosas. No es personal.
No hubiera creído, hace unos meses, haber escrito estas frases hoy. No hubiera creído volver a sentir que sí existe la luz en el momento que agarraba un cuchillo y me cortaba la piel de los brazos.
Aun no sé la ciencia detrás de esto, pero sí entiendo la energía. Esta gente me sintió. Sintió mi dolor. Sintió mi historia. Vomitó mi oscuridad. Le dolieron los ojos, los brazos, los hombros, la cabeza, por mí.
Gracias mis ángeles desconocidos.
Gracias Rebeca la Consteladora.
Gracias Luigi por volver a ser mi abuelito amoroso y gracioso.
Gracias Poté. Gracias, gracias Poté. Por la valentía que te llevó vivir después de eso. Por el amor con el que encaraste la vida aun cuando los inicios de ella fueron te llenaron de soledad y temor.
Gracias Majo la adulta por tener la iniciativa de enfrentarte a todo esto, a tu dolor que venías acarreando hace años. A volver a atraversarlo. Huevona.